Diagnóstico y tratamiento.
La marcha en intraversión describe una forma de caminar en la que las puntas de los pies se orientan hacia dentro. Es un patrón frecuente durante algunas etapas del crecimiento y puede tener distintos orígenes.
La posición puede venir de la cadera, de la orientación de la tibia o del propio pie. Por eso no basta con mirar las puntas: hay que observar toda la cadena de la extremidad mientras el niño camina y corre.
En la consulta revisamos la simetría, la movilidad y la forma en que se apoya cada pie. La edad y la evolución ayudan a decidir si se trata de una variante que irá cambiando o si necesita seguimiento.
Cuando existe dolor, tropiezos frecuentes, una diferencia marcada entre ambos lados o una progresión clara, ampliamos la valoración para conocer mejor el origen.
Una revisión especializada permite explicar a la familia qué está viendo y cuándo tiene sentido volver a controlar la marcha.
No siempre nace en el pie
La orientación puede estar relacionada con la cadera, la tibia o el propio pie. Por eso observamos toda la cadena de la pierna y no solo la posición de las puntas.
Acompañar la evolución
La edad, la simetría y la evolución del patrón ayudan a decidir si es suficiente con observarlo o si conviene una valoración más detallada.
Cómo se valora
Analizamos la dirección de las puntas junto con la rotación de la cadera, la tibia y el pie. También tenemos en cuenta la edad, la simetría y la evolución antes de recomendar cualquier seguimiento.