Diagnóstico y tratamiento.
El metatarso aducto es una posición congénita en la que la parte delantera del pie se curva hacia dentro. Al mirarlo desde abajo puede recordar a una letra C, aunque la intensidad y la flexibilidad cambian mucho entre niños.
Es frecuente identificarlo en recién nacidos y lactantes. En muchos casos el pie puede corregirse con suavidad y mejora durante el crecimiento; en otros, la posición es más rígida y necesita una observación más estrecha.
El diagnóstico se realiza principalmente mediante la exploración física. Comprobamos si el antepié se puede llevar a una posición neutra, si ambos pies se comportan de forma parecida y si existe alguna otra alteración asociada.
El tratamiento depende de la flexibilidad y de la evolución. A veces basta con acompañar el crecimiento y enseñar a la familia qué observar; si la deformidad persiste o es rígida, diseñamos un plan específico.
Si notas que la parte delantera del pie se desvía hacia dentro o tienes dudas sobre su evolución, una valoración temprana ayuda a evitar incertidumbre y a elegir el seguimiento adecuado.
Qué observamos
Suele detectarse en los primeros meses de vida. En consulta valoramos cuánto se puede corregir manualmente, si el pie es flexible y cómo se comporta con el crecimiento.
Por qué importa la valoración
Muchos casos evolucionan favorablemente sin intervenciones complejas, pero una posición rígida o persistente puede necesitar un seguimiento más estrecho y un plan específico.
Cómo se valora
La exploración se centra en la movilidad del antepié, la simetría y la evolución de la forma del pie. No todos los casos necesitan el mismo nivel de intervención, por eso empezamos por conocer cómo responde cada pie.