Diagnóstico y tratamiento.
El pie cavo es una condición en la que el arco plantar está más elevado de lo habitual. Esta forma puede concentrar la carga en el talón y en la parte delantera del pie, y provocar presión, cansancio o dolor.
En la edad pediátrica, entre un 66% y un 70% de los casos puede relacionarse con un origen neurológico. Esto no significa que todos los niños tengan una enfermedad neurológica, pero sí que conviene investigar la causa antes de decidir el tratamiento.
Las alteraciones neurológicas pueden influir en la fuerza, el equilibrio y el control del pie. Por eso la evaluación debe incluir la marcha, la movilidad, la coordinación y la función de toda la extremidad.
Para abordar el pie cavo de forma adecuada es necesario realizar una exploración minuciosa y, cuando está indicado, completar el estudio con las pruebas que ayuden a conocer su origen.
Si tu hijo presenta un arco muy elevado, dolor, zonas de presión o dificultades para caminar, es recomendable consultar para valorar la causa y hablar de las opciones de seguimiento y tratamiento.
Qué es
Hablamos de pie cavo cuando el arco plantar presenta una elevación marcada. Esta forma puede hacer que el apoyo se concentre en el talón y en la parte delantera del pie, provocando presión, cansancio o dolor en algunos niños.
Por qué buscamos la causa
En la edad pediátrica, entre un 66% y un 70% de los casos puede estar relacionado con un origen neurológico. Esto no significa que todos los niños tengan una enfermedad neurológica, pero sí que conviene estudiar el contexto de cada caso antes de decidir el tratamiento.
Cómo se valora
La valoración incluye la flexibilidad del arco, la marcha, la fuerza y la coordinación de la extremidad. Con esta información podemos orientar las pruebas necesarias y definir un plan de seguimiento o tratamiento adecuado.