Diagnóstico y tratamiento.
El pie equinovaro es una deformidad congénita del pie que combina varias posiciones: el antepié se dirige hacia dentro, el arco se eleva y el talón queda orientado hacia abajo y hacia dentro. Puede afectar a un pie o a los dos y no todos los casos presentan la misma rigidez.
La sospecha puede aparecer durante una ecografía del embarazo, pero el diagnóstico se confirma después del nacimiento mediante una exploración clínica. En esa primera valoración diferenciamos el pie equinovaro de otras posiciones más flexibles del recién nacido.
El método Ponseti permite corregir progresivamente la deformidad mediante manipulaciones y yesos seriados. Cuando el tendón de Aquiles todavía limita la corrección, puede estar indicada una tenotomía; después comienza una fase de mantenimiento y seguimiento.
La evolución depende de la anatomía del pie, de su rigidez y de la continuidad del tratamiento. Por eso explicamos a cada familia qué ocurre en cada etapa y revisamos la corrección a lo largo del tiempo.
Si existe una sospecha de pie zambo, un tratamiento previo o una recaída, una valoración especializada permite aclarar el diagnóstico y decidir el siguiente paso con calma.
Qué significa
El pie equinovaro combina varias posiciones del pie —hacia dentro, hacia abajo y con el arco elevado— con un grado de rigidez que puede variar mucho de un niño a otro. La exploración clínica permite entender cómo es cada pie antes de decidir el tratamiento.
Cómo lo abordamos
Aplicamos el método Ponseti con una secuencia individualizada de yesos, la tenotomía cuando está indicada y una fase de mantenimiento que ayuda a conservar la corrección. El seguimiento forma parte del tratamiento desde el primer día.
Cómo se valora
La primera exploración permite distinguir el pie equinovaro de otras posiciones del recién nacido y valorar su flexibilidad. A partir de ahí organizamos cada fase sin separar el tratamiento de la familia que lo acompaña.