Diagnóstico y tratamiento.
En el pie valgo, el retropié se inclina hacia fuera y puede modificar la línea de apoyo del tobillo y del talón. La posición puede aparecer de forma aislada o junto a cambios en el arco plantar.
La exploración permite saber si el pie es flexible, si corrige al cambiar el apoyo y si la posición afecta a la marcha. También observamos la relación con la pierna para no tratar el pie como una pieza independiente.
Un pie valgo flexible y sin molestias puede evolucionar de forma diferente a uno rígido, doloroso o asociado a una alteración de la alineación. Por eso el diagnóstico se apoya en la función y no únicamente en una fotografía.
El plan puede consistir en seguimiento, medidas para mejorar el apoyo o un estudio más completo cuando los síntomas y la evolución lo indican.
Consultar si existe dolor, cansancio o una forma de caminar que preocupa permite decidir si el pie necesita algo más que observación.
Qué analizamos
Observamos cómo se comporta el talón al apoyar, la movilidad del pie y la relación con el resto de la pierna.
Una respuesta para cada caso
La posición puede ser flexible y estar compensada o formar parte de una alteración que necesite una revisión más completa. El tratamiento se decide según la función y la evolución.
Cómo se valora
Revisamos el retropié, el tobillo y la relación del pie con el resto de la extremidad. La decisión se toma según la función, la flexibilidad y la evolución, no solo por la apariencia.